Historias de Autos: Chevrolet Camaro Z28 1974, el pony car que sigue marcando presencia

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En la ciudad de Chillán encontró su Chevrolet Camaro 1974Juan Carlos Lillo (45 años, ingeniero civil en computación) quien no lo pensó dos veces antes de comprarlo y llevarlo a Santiago, ya que cuando él era un niño su padre tuvo un Nova ´78, razones por las cuales un sinnúmero de recuerdos giran en torno a esta marca y época.

 

“Yo quería un Chevy Nova porque mi papá tenía uno, por una cuestión de cariño, pero me topé con este en el sur”, rememora Juan Carlos respecto a aquel día del año 2004 en que decidió embarcarse en la dificultosa pero reconfortante tarea de restaurar un auto antiguo y sacarlo de la vía directa a la destrucción.

 

El Camaro era bastante más joven, pero lucía diametralmente distinto a como se encuentra hoy. “Estaba hecho bolsa”, sentencia Juan Carlos, quien recuerda que su padre lo acompañó a ir a buscarlo. Era el día 1 del retorno a las rutas del pony car que fue la respuesta de General Motors al superventas Ford Mustang

 

Con adn Nova

 

Así como el Mustang fue creado tomando como base el Ford Falcon para abaratar costos y apresurar los tiempos de producción, el Camaro tuvo su base en el Chevrolet Nova y su estructura híbrida consistente en un monocasco con una subestructura frontal.

 

 

A fines de septiembre de 1966 como modelo año ´67 aparecía el primer vehículo de la plataforma F de GM, el Camaro, en los concesionarios de Estados Unidos. Su “hermano” fue el Pontiac Firebird: mismo auto con cambios estéticos asociados a la identidad de marca, a la usanza de las marcas estadounidense en aquella época.

 

 

Se trataba de la primera generación, la que estuvo vigente hasta 1969. Ofrecida con tres packs (RS, SS y Z28) tuvo una gran recepción con 220.906 unidades vendidas el primer año.

 

 

En 1970 debutó la segunda generación que contempló cambios en la carrocería y que con sucesivos cambios estéticos se mantuvo hasta el año 1981, época a la cual pertenece el auto objeto de la presente crónica.

 

La Restauración

 

Con falencias de todo tipo, el Camaro requirió cirugía mayor. El V8 350 fue reconstruido con pistones planos, nuevo eje de levas y la instalación de la culata de un Camaro ´68. Posteriormente se instaló un carburador Holley con cuatro gargantas de 650 cfm. Se adicionó un sistema de distribución electrónica, bomba de bencina eléctrica y se renovaron las líneas de escape, ya que el V8 debe andar bien, pero sonar bien también.

 

 

En cuanto al sistema de enfriamiento, Juan Carlos optó por instalarle un nuevo radiador de aluminio, así como colocar un electroventilador que enviara aire fresco a la caja de cambios, ya que subía la temperatura de aquélla. “Tiene una TH 350 de tres velocidades y un Transpack que le puse para sincronización. Mejora la circulación de fluido y te deja los cambios más cortos”, puntualiza el dueño.

 

 

“La reconstrucción del motor, suspensión y frenos la realizó Jorge Juica”, enfatiza Juan Carlos, quien quedó conforme con el trabajo realizado.

 

 

 

Faltaba la parte estética. Originalmente este Camaro era un LT de color verde agua, pero se optó por transformarlo en un Z28 verde oscuro con franjas en capot y maletero, características de la ornamentación de los años setenta. Para darle el toque preciso, el pomo de la palanca de cambios y el alerón trasero también de Z28.

 

 

Sin embargo, hay un detalle no menor que se adicionó a propósito que no corresponde con el auto: posee las llantas del Chevrolet Nova ´78 que fue propiedad del padre de Juan Carlos, quien falleció el 2005: “Así me quedé con un recuerdo de él”, cavila meditabundo.

 

 

-¿Lo venderías?

– Es que tendría que ser demasiado buena la oferta.

 

En el mercado nacional, algunos autos antiguos se han apreciado considerablemente en las últimas dos décadas, siendo éste el caso del Chevrolet Camaro. Por ahora Juan Carlos prefiere seguir dándose el gusto de tener y conducir ocasionalmente el suyo, ya que con las mejoras realizadas en la parte mecánica, calcula que son 300 los caballos de fuerza a la rueda que libera este monstruo setentero, potencia y diversión por raudales.

 

Nota para ClassicCars por José Francisco Valenzuela.

Fotografías  Agencia 210.

Edición por Javier Fernández G.


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