Historias de Autos: Una Citroen AX330 1972 ensamblada en Arica y reparada con trabajo familiar.

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De cero comenzó Oscar Villegas (40 años, Ingeniero en Transportes) a reparar su Citroneta AX330 año 1972. Tras cuatro años y gracias al trabajo con su hijo mayor, luce contento el resultado: de un chasis y carrocería totalmente oxidado pasó a tener una máquina operativa que roba miradas a los transeúntes.

 

 

Oscar nos cuenta que por años buscó una Citroen de este modelo para restaurar, “más que nada para enseñarle a mi hijo lo que es el trabajo de las manos”, como “lijar, enmasillar y a usar las herramientas”, enfatiza. Cuando comenzaron su hijo mayor tenía 13 años.

 

 

 

Enterrada

 

La Citroneta la encontró en Pirque, al sur de Santiago. “La máquina estaba enterrada, no tenía puertas y los perros la usaban de cama adentro; los asientos todos hechos pedazos, el tablero todo malo. Me senté en un asiento lleno de pulgas, de garrapatas, le pego una patada al piso y paso soplado hacia el suelo”, nos cuenta como si estuviera ahí mismo nuevamente.

Ahí fue cuando el vendedor del auto le dijo la frase mágica: “Si igual parte”. Acto seguido Oscar rememora que “le echamos un poco de bencina, dimos vuelta el eje del motor, le puse una batería y empezó a agarrar, empezó a agarrar, hasta que partió”. “Me la tengo que llevar”, dijo Oscar, negoció el precio, la compró, y volvió a su casa para retornar con un amigo y su camioneta a llevársela.

 

Entre desenterrarla, amarrar las puertas y carrocería les dio la una de la mañana en Pirque. Había que viajar al 27 de Gran Avenida. Para colmo es alérgico y como la AX330 fue usada por los canes, el viaje fue tortuoso. Además la gente le tocaba la bocina y le lanzaba frases poco alentadoras como “buena el water” o “préndele un fósforo”.

 

Reparación y paseo de nochebuena

 

Llegando a la casa, se les salió una rueda. Su señora al ver tamaño espectáculo, del alma le comentó: “Pero ¿cómo me trae eso para la casa”? En cambio sus hijos estaban fascinados, a tal punto que les dio las cuatro de la mañana examinando la nueva adquisición.

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Durante cuatro años junto a su hijo mayor la repararon, siendo ayudados por un mecánico que fue jefe en Citroen Arica, donde se ensambló la Citroneta.

 

Una Navidad, en la mañana del día 24, intentó echarla a andar. No pudo. Fue donde un mecánico que cambió bujías y bobina y la tuvo lista para dar una vuelta antes de Nochebuena. “En la noche salimos con los chiquillos entusiasmados y quedamos tirados cinco para las 12 de la noche cerca de Gran Avenida, ahí por el 26”, enfatiza. Debieron retornar a casa empujándola. Nada de apertura de regalos. Llegaron a la casa cerca de la una de la mañana.

 

Prosiguió el trabajo, la compra de repuestos, de otro ejemplar como donante para ocupar piezas faltantes y de ingenio para completarla, como la confección de la capota junto a su esposa.

 

 

 

 

Citroneta v/s novia

 

Tras varios años la AX330 ya estaba operativa. Atrás quedó aquella máquina enterrada de Pirque. Así pudo incluso usarla para ir al trabajo en Providencia.

 

-Si alguien te ofrece comprarla, ¿la venderias?

-No, y  me han ofrecido hasta cinco millones por la “citro”.

 

Oscar afirma que como su lugar de trabajo estaba cerca de la Embajada de Francia, estacionó la Citroneta en un lugar aledaño. En la sede diplomática se estaba celebrando un matrimonio, cuyo novio al ver la AX330 estacionada, ubicó a Oscar y le pidió que fueran a probarla.  “Dejó a la señora de lado y fuimos a dar la vuelta en la citro y le dije está recién casado y me dijo sí, pero es que la Citroneta es otra cosa”. Oscar afirma que el novio llegó a ofrecer cinco millones por ella, pero que no fue suficiente para él, ya que el hecho de haber servido para trabajar junto con su hijo vale más.

 

Nota por José Francisco Valenzuela H. – Fotografías por Javier Fernández G.

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