Corredores con historia: El día en que Fangio y compañía llevaron la Fórmula 1 a las calles de Santiago

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Bartolomé Ortiz
Bartolomé Ortiz

 

Los Ferrari fueron imparables. El nacional Bartolomé Ortiz alternó con los grandes. El último ganador de Le Mans también estuvo presente.

 

Una exhibición de lujo con dos grandes pilotos del automovilismo mundial en su apogeo como el argentino Juan Manuel Fangio y el francés Louis Rosier, a los que se sumó uno de los mejores de Chile, Bartolomé Ortiz, se vivió en el Gran Prix de Chile celebrado en Santiago el 17 de diciembre de 1950. La prueba se celebró en el circuito denominado Pedro de Valdivia Norte, que comprendió esta arteria de la zona oriente más las avenidas El Cerro y Santa María. El ganador fue “el Chueco de Balcarce”, el legendario Fangio.

 

 

Sector Circuito Pedro De Valdivia Norte

 

Se trataba del cierre del año inaugural de la Fórmula 1, aquél en que la Federación Internacional de Automovilismo realizó la unificación de distintas competencias europeas bajo un reglamento común más las 500 millas de Indianápolis y que dieron por primer campeón al cabo de siete pruebas al italiano Giusseppe “Nino” Farina a los mandos de un Alfa Romeo. La competencia de 1950 fue reñida, resultando subcampeón Juan Manuel Fangio, también en Alfa. Ambos llegaron empatados con tres carreras ganadas cada uno: Farina se impuso en Silverstone, Bremgarten y Monza, mientras que Fangio lo hizo en Mónaco, Spa-Francorchamps y Reims-Gueux. El cuarto puesto de Farina en el Gran Premio de Bélgica decidió todo a su favor.

 

El Gran Premio criollo

 

A las pruebas oficiales se sumaron ese año ´50 una serie de 17 competencias no puntuables, siendo la última del calendario la realizada en Chile con el nombre oficial de Gran Premio de Chile Presidente Arturo Alessandri, quien recientemente había fallecido. La organización estuvo a cargo del Autoclub Sportivo Italiano y del Automóvil Club Argentino. Éste con la idea de darle realce a la prueba facilitó los dos Ferrari 166 FL de su propiedad (como lo evidenciaban los colores celeste y blanco de las máquinas) para que fueran piloteadas por Fangio y por José Froilán González en Chile.

 

Eitel Cantoni seguido de Pascual Puopolo

 

La prueba principal fue antecedida de tres competencias, dos de motos (una ganada por Emmanuel Cugniet, veterano as deportivo de las dos ruedas en la categoría de carrera y Rogelio Espinoza en la de máquinas estándar) y una de autos carrozados con preparación libre, donde se impuso el joven de 19 años Raúl “Papín” Jaras en un Vauxhall. Un amigo suyo de 18 años veía la prueba como espectador: Juan Gac.

 

Bartolomé Ortiz asediado por Alfredo Crespo

 

La carrera principal en el trazado antes mencionado sobre una extensión de 2,25 kilómetros contó con trece máquinas en la grilla de partida: Siete Maserati 4 CLT (piloteados por los trasandinos Onofre Marimón, Pascual Puopolo, Alfredo Pián, Carlos Mentiteguy; el uruguayo Eitel Cantoni; el boliviano Juan Suárez y el francés Louis Rosier); dos Ferrari (Fangio logró la pole con un crono de 1.01.2 con un promedio de 113.764 km/h); dos Simca Gordini (de los chilenos Bartolomé Ortiz e Ismael González) y dos vehículos argentinos de “mecánica nacional” (un Plymouth Special con Alfredo Crespo y un Chevrolet Special con José Félix López).

 

Dominio del “cavallino rampante”

 

Como reseña el artículo del periodista Pancho Alsina en las páginas de la revista Estadio, la supremacía de los Ferrari fue tan grande que desde el inicio comenzaron a sacar ventaja, recorriendo ambos 60 vueltas (135 kilómetros) para completar la prueba. “Faltó la auténtica competición, la lucha ardorosa de varios adversarios de méritos parecidos, la noble puja deportiva”, escribía Alsina. Con el ánimo de darle interés a la prueba, Fangio y González fueron intercambiando la punta a lapsos regulares.

 

José Froilán González en punta seguido por Juan Manuel Fangio

 

“Fueron ellos distanciándose y ganando vueltas al resto y tenemos que reconocer que hicieron lo posible por dar animación al espectáculo por crear un clima de lucha brava y difícil. Estuvieron en la delantera, alternándose. Una vez pasaba Fangio adelante a la otra era González el líder. Pero eso no convencía. Se veía a las claras que esas alternativas eran creadas por los mismos pilotos en un plausible afán de dar colorido al match, sonaba artificial la puja. Nadie dudaba de que al final, el vencedor sería Fangio”, explicaba Pancho Alsina.

 

Louis Rosier

 

El francés Rosier, uno de los volantes europeos más importantes de entonces y que venía de ganar ese año las 24 Horas de Le Mans, no pudo terminar por problemas mecánicos en su Maserati la prueba. Bartolomé Ortiz en un Simca Gordini llegó en un meritorio cuarto puesto a pesar de no estar familiarizado con el medio mecánico, mientras que el otro chileno, Ismael González, tuvo que retirarse por fallas mecánicas.

 

El espectáculo de Fangio

 

Juan Manuel Fangio

 

“Siendo una exhibición, no teniendo adversarios que lo obligaran a emplearse a fondo, Juan Manuel Fangio tuvo siempre ocasión para demostrar su pericia”, escribe Alsina en Estadio. Prosigue: “la seguridad con que domina su profesión, la absoluta confianza en lo que hace. Nunca una vacilación, nunca un mal viraje, nunca un esfuerzo violento o precipitado”. Y termina: “Maneja el volante casi con suavidad, son admirables la facilidad, la naturalidad con que acciona al tomar las curvas y salir de ellas. Leves movimientos de muñeca, sabiduría, expresivas manos de gran corredor de automóviles”. Uno de los más grandes de todos los tiempos, sin duda, que exhibió su destreza en Chile.

 

Juan Manuel Fangio

 

Finalmente seis autos completaron la prueba. Al ganador Fangio que dio 60 vueltas al circuito en un tiempo de 1:14´58.2´´ con un promedio de 108.043 km/h le siguió su compañero José Froilán González y completó el podio Eitel Cantón con 58 vueltas. Cuarto llegó “Bartolo” Ortiz con 56 vueltas, quinto Puopolo con 55 y sexto Marimón con 55. La tragedia estuvo presente. Durante la competencia el auto del argentino López se salió de la pista, chocando contra un poste e incendiándose. Resultaron heridos 10 espectadores y falleció una niña de 10 años.

 

Bartolomé Ortiz, Ismael Gonzalez y Fangio

 

Con todo, se trató de una exhibición de lujo. Tuvieron que pasar muchos años para que en el Siglo XXI en un par de oportunidades los coches Red Bull llevaran nuevamente algo de la magia de la F1 a las calles de Santiago.

 

Nota para ClassicCars por José Francisco Valenzuela
Edición: Javier Fernández G.

Fuentes:
-Revista Estadio n°397, del 23 de diciembre de 1950
-Driverdb.com
-jmfangio.org
– El Grafico

Fotografías:
Revista Estadio y El Gráfico

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