Historias de Autos: Fiat 147 GLS 1981, el “Punta tiburón” que continúa circulando con look juvenil pese a los años

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El sonido característico similar a un aullido que genera el motor revolucionado de 1.300 centímetros cúbicos que equipa el Fiat 147 GLS 1981 de Gonzalo Valladares (32 años, mecánico automotriz), parece devolver en el tiempo a los espectadores que lo contemplan, máxime si se trata de un auto que está totalmente funcional y cosméticamente impecable por dentro y por fuera.

 

 

Este “punta de tiburón”, apodo dado al GLS por la extensión aerodinámica característica dada el año ´81 al extremo superior del capó, fue adquirido hace poco tiempo por Gonzalo, recién en diciembre del año pasado. No pudo dejar pasar la ocasión dado el estado increíblemente bien conservado para un vehículo de 38 años, completo, sin óxido, con todos sus componentes y accesorios. “Lo encontré en estado relativamente bueno, lo único que tenía eran detalles de pintura. De carrocería estaba impecable”, relata respecto a su hallazgo.

 

 

Con la pintura original desgastada, era necesario dotarlo de una nueva capa para devolverle su apariencia de inicios de los años ´80, cuando el nuevo modelo de la casa italiana Fabbrica Italiana Automobili Torino (FIAT) ensamblado en la Región de O´Higgins causaba furor en el mercado nacional.

 

Marca con raigambre nacional

 

 

La marca Fiat ha estado presente por muchos años en nuestro país. Por el año 1912 Gattoretti y cía. ya tenía un concesionario en Viña del Mar. Medio siglo después, en 1962, inició sus operaciones la planta Fiat en Arica para el armado de autos cuyas partes y piezas venían directamente desde Turín, Italia. Acá se le realizaba la integración de componentes nacionales para cumplir con las leyes vigentes, saliendo de las líneas de montaje los modelos 1100, 1500 y 600.

 

En 1969 la Fiat trasladó sus operaciones a la moderna planta que construyó en la ciudad de Rancagua, debiendo a esa fecha adicionarle mayor cantidad de elementos chilenos para cumplir con el creciente porcentaje dictado por las leyes referidas a las plantas automotrices. Componentes eléctricos Femsaco, vidrios Cristavid de Lirquén, neumáticos y baterías Insa, mangueras, gomas, radiadores y asientos eran hechos en el país, fomentando diversas factorías nacionales.

 

Tras los éxitos de los modelos 600 y 125 hizo en 1977 su aparición en el mercado local el flamante compacto de cuatro cilindros y dos puertas con carrocería semi-break Fiat 147 L, derivado de la versión brasileña del 127 italiano. Su planta motriz, chasis, carrocería y diversos elementos eran suministrados por la planta Fiat do Brasil.

 

El suceso fue inmediato a pesar que le tocó la época en que debió enfrentarse a los rivales japoneses de bajo cubicaje que ingresaron en masa al país desde 1975 a raíz de la flexibilización de la importación de autos dada por la sustancial baja de los aranceles que los gravaban, pasando del 305% de impuesto el año inicial al 10% en 1979 para los de menos de 850cc de cilindrada.

 

 

Entre 1977 y 1981 se produjeron diversas versiones del 147: El L (850 cc y 1050 cc), el GL (1050 cc) y el GLS (1300 cc). Éste último se trató de un restyling del modelo anterior que fue popularmente conocido como “punta de tiburón” dada la aguzada forma que se le dio a su extremo frontal. Fueron 20.832 las unidades de 147 salidas de la planta Rancagua, siendo 1.810 los correspondientes al GLS. La crisis del ´82 golpeó fuerte a la planta, que cerró definitivamente en 1983.

 

De vuelta al pasado

 

Gonzalo Valladares nos cuenta que decidió buscar un modelo GLS “porque yo cuando tenía 15 años mi primer auto fue un Fiat 147”. La nostalgia lo llevó a reencontrarse con un auto que conoce a la perfección.

 

 

Otro aspecto a considerar por quienes aceptan el desafío de mantener en buenas condiciones un auto antiguo es el referido a la disponibilidad de refacciones. “El mercado para los repuestos está relativamente bueno, ya que algunas empresas hasta el momento están trayendo algún tipo de repuestos” para el 147, razón por la cual aún circulan por la rutas nacionales exponentes de este modelo.

 

 

Hasta el paso internacional Los Libertadores en la frontera con Argentina viajó en febrero Gonzalo a los mandos de su “punta de tiburón”, sin ninguna falla mecánica que lamentar, siendo objeto de múltiples miradas por su data y por el estado en que se encuentra.

¿Lo venderías?

“No vendería por nada del mundo este vehículo por la sencilla razón que no voy a encontrar otro en las mismas condiciones”.

Nota para ClassicCars por José Francisco Valenzuela.

Fotografías por Gonzalo Valladares.

Edición por Javier Fernández G.


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