Historias de Autos: Fiat 147 L 1978, un ícono de la industria ensambladora nacional que hoy luce y funciona perfecto

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Ver el Fiat 147 L 1978 de Ángelo Brusoni (54 años, Ingeniero Mecánico) supone un viaje en el tiempo a más de cuatro décadas hacia el pasado debido al espectacular estado de conservación de este vehículo, originalidad que le permite contar con el certificado que lo acredita como histórico por parte del Ministerio de Transportes.

 

 

En su poder desde hace seis años, tiene todo de fábrica: desde el motor 1.050 cc de 55 hp que genera el singular “rugido” característico de los 147 cuando acelera tras los cambios de marcha hasta los vidrios Cristavid; desde el inmaculado tablero de instrumentos y el panel del “torpedo” con imitación de madera a la usanza de la época hasta los focos e incluso las micas de las luces. “Está con las llantas originales, radio Pioneer del ´77 y ecualizador del ´81”, comenta Brusoni.

 

 

“Lo único que le puse es encendido electrónico, pero está sin servofreno”, explica Ángelo, quien además le efectuó una serie de mantenciones mecánicas para poder contar con este Fiat a toda prueba, como el cambio de anillos, retenes, empaquetaduras, mangueras y gomas homocinéticas, así como el reemplazo del aceite de la caja de cambios, del filtro de aceite y del refrigerante; el recambio de las tapas del radiador y del aceite; la mantención general del alternador y una revisión del estanque de bencina. El paso posterior fue pintarlo y poner los papeles al día. El colofón fue la revisión que le permitió adquirir el estatus de vehículo histórico.

 

 

Desde el puesto de copiloto se puede comprobar que la carrocería está “apretada”: ningún ruido extraño aparece durante la marcha, teniendo a sus cuarenta y un años de vida nada que envidiarle a modelos más “jóvenes”. Definido por la marca como una carrocería de estilo “semi break”, el catálogo de la época resalta que estaba “construido por el sistema “todo adelante” que permite un mayor aprovechamiento en el interior del vehículo, 80% del espacio para los pasajeros, 20% para la mecánica”, gracias al conjunto de motor-caja y transmisión instalados adelante en posición transversal.

 

Fiat chileno-brasileño

 

Derivado del modelo 127 italiano, fue el primer Fiat en ser fabricado en Brasil desde 1976. Ante la flexibilización de las normas respecto a la importación de autos a territorio chileno a partir de 1973 y que ocasionó la llegada masiva principalmente de modelos con menos de 850 cc de cilindrada desde Japón, la planta de ensamblaje Fiat chilena establecida a la sazón en Rancagua (desde 1969, ya que antes estuvo en Arica) se jugó sus cartas en 1977 con la introducción del modelo 147 L de 1.050 cc que venía de Fiat Brasil en kits SKD (semi knocked down), parcialmente desamblado.

 

 

Acá se realizaba el proceso de integración nacional, esto es, la incorporación de partes y piezas chilenas para completar el porcentaje nacional requerido por la normativa vigente hasta ese entonces (vidrios, neumáticos, batería, radiador, componentes eléctricos, etc). Fiat afirmaba en 1978 que un 50% del nuevo 147 era “chileno” y su apuesta fue ganadora, ya que se transformó en el auto más vendido en el país, totalizando 5.000 autos vendidos el primer año y una producción de 20.832 unidades entre 1977 y 1981, año en que modificaciones estéticas dieron paso al conocido como “Punta de Tiburón”. Aparte del motor de 1.050 cc, hubo además motorizaciones de 850 cc y de 1.300 cc para el 147. En cuanto a la denominación, aparte del modelo L, también estuvo el GL y el GLS conforme a la planta motriz, manteniéndose como superventas hasta 1983, cuando Fiat Rancagua cerró sus puertas.

 

 

El idilio partió en 1978


 

El nexo de Ángelo Brusoni con este modelo de la casa italiana viene de 1978, año en que su madre recibió uno nuevo para su cumpleaños número 40. A la sazón con 14 años, Brusoni recuerda que pese a que aprendió a manejar en el auto de su padre, “los sábados en la tarde me lo pasaba dos horas andando en una calle sin salida, y ahí me empezó a gustar” el 147.

 

 

“En el año ´82 mi Papá me lo vendió entre comillas, porque fue a la mitad de lo que estaba publicado en el diario, creo que costaba 600.000 pesos usado y obviamente él lo mantenía así es que yo feliz”, rememora Brusoni, quien prosigue hablando de aquel 147 de color beige. “A ese auto le empecé a hacer hartas cosas, le rebajé la culata, le bajé la suspensión, le cambie el tablero, le cambie el manubrio…cabro joven”, sentencia Ángelo, quien a principios de los años ´80 junto a su hermano Roberto defendiendo los colores del Estadio Italiano de Santiago fueron campeones del Primer Campeonato Interestadios de Automovilismo de Regularidad, que organizó la federación de aquella disciplina, la Farchi.

 

 

La pasión por los fierros era familiar (otros miembros de su familia también compitieron en regularidad), por lo que el joven Ángelo no dudaba en “hacer los piques del Pollo Stop en los ´80. Estaba la Scuola Italiana, una Shell y el Pollo Stop en Apoquindo. Ahí nos poníamos en el semáforo y el pique era para abajo”, recuerda con lujo de detalles Brusoni. Tal era su predilección por el auto que hasta el día de hoy conserva todas las placas patentes que usó hasta el año 1984, la última de color y que incluía junto a la denominación alfanumérica el nombre de la comuna en la cual se hacía el trámite. En 1985 se dio paso a la placa única de letras negras sobre fondo blanco con la denominación Chile que siempre permanecerá en el auto.

 

 

En 1988, Ángelo Brusoni se deshizo de su querido 147. “Ahora la gente me pregunta ¿por qué lo vendiste”, enfatiza, al paso que aclara que no se puede juzgar hechos del pasado con parámetros actuales, de tal forma que si actualmente tuviera un auto de diez años (como el Fiat tenía el ´88) y le ofrecieran comprárselo para darlo en parte de pago por uno nuevo, no dudaría.

 

 

Y el rojo sustituyó al beige.

 

 

Pasaron los años y el recuerdo de su primer auto siguió vigente. “Con la edad uno se pone nostálgico y empecé a buscar 147. Primero encontré un “Punta de Tiburón”, porque yo quería que estuviera lo más original posible”, nos comenta. Siguió buscando. Finalmente dio en 2013 en la comuna de La Reina con la unidad objeto de esta nota, que se encontraba sin circular por cinco años. Conocedor del modelo, inmediatamente se dio cuenta de la extraordinaria originalidad en la que se encontraba el vehículo, un verdadero “sobreviviente”.

 

 

Desde entonces Brusoni asiste con su vehículo a exposiciones de automóviles antiguos, clásicos e icónicos. “Tú vas a una exposición de autos y aparece un Mercedes, un Corvette, y toda la gente 0hhhh, ahhhhh, pero nadie dice yo tuve un Mercedes, tuve un Corvette, pero 147…lleno de gente que se acerca, y dice increíble, aprendí a manejar en uno, mi tía tuvo uno, mi Papá, increíble que todavía queden, hace años que yo no veo uno”, enfatiza Ángelo Brusoni. “Fueron autos del pueblo, no exclusivos (…) fue el auto más vendido de Chile, pero no era el más económico de la época”, rememora.

 

 

¿Lo venderías?

No, no. Por ahora espero no tener que venderlo. De verdad lo quiero mucho.

 

 

Este Fiat 147 L será uno de los participantes en el Rally de Regularidad “Los Viñedos” que se realizará  entre BordeRio en Vitacura y ViñaMar en Casablanca, el cual contempla la presencia de decenas de vehículos de entre los años 1925 y 1999.

 

Nota para ClassicCars por José Francisco Valenzuela.

Fotografías y diseño por Agencia 210.

Edición por Javier Fernández G.


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