Historias de Autos: Ford Mustang 1966, el ícono americano que luce su estilo en Santiago

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En perfecto estado de conservación y demostrando el por qué fue sensación en cuanto se lanzó en los años ´60 luce el Ford Mustang convertible 1966 de Simón B. (ingeniero comercial, 53 años), auto que está totalmente original y que sigue conservando el atractivo que lo ha llevado a ser uno de los más grandes íconos de la industria automotriz estadounidense.

 

 

Dotado del motor Thriftpower de seis cilindros en línea de 200 pulgadas cúbicas que eroga 120 hp y 190 libras pie de torque (en 1966 la planta motriz base era la de 170 pulgadas cúbicas y la más potente el V8 Windsor 289 HiPo), Simón comenta que “si bien el más cotizado es la motorización V8, este 6L tiene un andar extremadamente suave, silencioso, muy confiable”.

 

 

En 1966 fueron 607.568 los Mustang comercializados de un total de 2.212.415 unidades Ford, lo que da cuenta de la importancia del nuevo modelo para la firma. En el caso particular del convertible de esta nota, 72.119 fueron fabricados.

 

 

El nacimiento del “pony car”

 

Un fenómeno que difícilmente se repetirá con algún otro modelo fue el que provocó la salida al mercado del Ford Mustang en abril de 1964. Se trató del “auto preciso en el modelo preciso”, ya que introdujo una nueva categoría, del deportivo compacto o pony car (aduciendo al brioso caballo que le da el nombre y por ende al logo), aquel auto deportivo de dos puertas, capó largo y extremo trasero corto con estilo sencillo con motorizaciones desde el seis en línea a potentes V8, que encandiló a un heterogéneo grupo desde jóvenes, pasando por dueñas de casa y hombres de negocios hasta llegar a aficionados a las carreras.

 

Tras el éxito del compacto Ford Falcon en 1960, que logró doblegar en las ventas a sus rivales Chevrolet Corvair y Chrysler Valiant, surgió la idea en la plana mayor de la marca del óvalo de crear un producto nuevo que tuviera llegada en el segmento más joven de compradores. El vicepresidente de la firma, Lee Iacocca, comenzó de esa manera a pensar en una idea genial que poco a poco fue materializándose.

 

 

En cuanto al diseño, en 1963 se generó una competencia interna entre Corporate Advance Studio, Lincoln Mercury y Ford Studio, ganando la proposición de esta última liderada por Joe Oros, Gail Halderman y David Ash, cuyo prototipo se llamaba Mustang II (Mustang I fue un concept car anterior de la marca).

 

La semilla del Falcon

 

En cuanto al hardware, el equipo de Iacocca determinó que la mejor forma de abaratar costos era utilizar como base la plataforma del Ford Falcon, siendo una gran cantidad de partes y piezas fabricadas por este modelo utilizadas en el Mustang, incluso el motor de seis cilindros en línea con 170 pulgadas cúbicas de desplazamiento como motorización base. La opción de un V8 fue la del 289 cid (a la que con los años se sumaron otros más potentes como el 428 cid).

Un mes antes del lanzamiento oficial del Ford Mustang, el 17 de abril de 1964, ocurrió uno de los golpes publicitarios más interesantes en la historia de la marca: en Nueva York paparazzis captaron a Walter Ford, nieto del Presidente de la firma, Henry Ford II, conduciendo “casualmente” un Mustang descapotable de preproducción cuando fue a almorzar. Las fotos se publicaron en todos los medios y explotó el interés por adquirir uno.

 

 

Entre los consumidores se generó una verdadera fiebre tras el lanzamiento, abarrotando los salones de Ford Motor para comprar uno: 22.000 unidades vendidas el primer día y un total de 100.000 en cuatro meses, lo que la firma había proyectado para un año. Trabajando al tope de su capacidad en dos plantas para fabricarlo, Ford debió sumar otra. Sólo entre 1964 y 1968 se vendieron 2.077.826 unidades. El pequeño pony nació con grandes bríos.

 

Manejando un descapotable

 

 

-¿Cuándo y por qué compraste este vehículo en particular?

 

Lo compré hace unos 15 años. Había sido importado por un coleccionista por lo que nos aseguramos que todo era “matching numbers” y se encontraba en excelente estado de conservación. Sin piezas modificadas o alternativas. El coleccionista básicamente me lo vendió porque encontró un 289 y quedó este disponible.

 

 

Simón ha tenido la oportunidad de disfrutar su descapotable (que tiene una caja automática Cruise-O-Matic de tres marchas) en varios viajes largos, siendo el más extenso el que efectuó a la Argentina. “El viaje más largo fue a Mendoza, con el Club de Automóviles Antiguos junto a mi señora. El Mustang se portó a la altura, aunque los frenos no son muy amigos del uso excesivo en curvas (ríe).

 

 

“Finalmente nos enamoró porque es muy agradable pasear descapotado en este Mustang”, enfatiza Simón, al tiempo que comenta que junto a él tiene “muchos buenos recuerdos familiares y de amigos y sus hijos. Ha sido el auto que lleva a las novias, como era de esperar, (ríe). Como anécdota puedo contar que para el matrimonio de mi hija mayor, la llevamos a la iglesia junto a mis dos hijos hombres. Bien escoltada en el Mustang.

 

– ¿Lo venderías?

– Ojalá que no…

 

Nota para ClassicCars por José Francisco Valenzuela.

Fotografías  ClassicCars.cl

Edición y producción por Javier Fernández G.


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