Historias de autos: Ford Tudor 1931, la “burrita” heredada por la familia de un entusiasta del automovilismo que aún sigue vigente.

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La presente historia es especial, ya que el auto de esta nota permite a su familia mantener aún más presente el recuerdo del original dueño de este Ford Tudor 1931, Santiago Velasco Sánchez (1934-2014), contador auditor, empresario, ex corredor de automovilismo de regularidad, un fanático de los autos antiguos.

 

La pasión por los “fierros” de Velasco, que lo llevó a participar de actividades relacionadas con este mundo, como ser directivo de organizaciones vinculadas a los autos de antaño, se tradujo además en la compra de algunos ejemplares de vehículos antiguos en los años ´70.

 

Rally y boda

 

Este es el caso del Ford ´31, con el cual viajó a la ciudad argentina de Mendoza participando en un rally y que además utilizó el día de su matrimonio en los años ´80. En la actualidad luce como en esos años, con su motor de cuatro cilindros en línea y 3.285 c.c. partiendo al primer contacto. El interior luce inmaculado, con tapicería de felpa y el marcador central característico de los modelos A con el cromado brillante.

 

 

Completamente original y operativo gracias a que siempre estuvo en movimiento, esta “burrita” recibió de su dueño un excelente trato (igual que con los otros autos que tuvo) tanto desde la parte mecánica, con la realización de todas las mantenciones necesarias, que él mismo practicaba, así como respecto del tema relacionado con la parte cosmética, ya que siempre estuvo bien cobijada bajo techo. El estado del Ford permitió que fuera utilizado por la producción de la película “Neruda” para la ambientación de época.

 

Del T al A

 

Frente el rotundo éxito que por años significó para Ford Motor Company el modelo T, el modelo A no podía quedarse atrás ya que significaba una forzada modernización para la compañía, ya que el Tin Lizzie se había quedado anticuado. La arriesgada maniobra de la marca del óvalo significó el cierre de las plantas por varios meses tras la salida del último T para dedicarse por completo al novel A. De esta forma, en diciembre de 1927 salía de la línea de producción el primer Ford A.

 

 

La nueva caja de cambios de tres velocidades fue una de las características más sobresalientes, junto con los amortiguadores hidráulicos y un nuevo sistema de frenado en comparación al modelo T. Dotado de diversas carrocerías y de variados colores, el A también fue un éxito para la empresa.

 

Made in Chile

 

En Chile gozó de gran popularidad, por cuanto de la planta que la firma estadounidense tenía en la calle Exposición, a un costado de la Estación Central, salieron entre las décadas del ´20 y del ´70 del Siglo XX miles de unidades de diversos modelos Ford ensamblados en base a componentes enviados en cajas desde Estados Unidos al Puerto de Valparaíso. De allá vía ferrocarril al mismo patio de la planta. Acá se le añadían elementos del mercado local (vidrios, neumáticos, batería, etc.) para su comercialización.

 

 

Los herederos de Santiago Velasco han continuado con la tradición familiar “fierrera”. Mientras otros en su lugar hubieran optado por vender los autos, ellos en cambio han preferido mantenerlos en buena condición, hecho que ocurre con este Ford A. Este modelo en sus diversas versiones fue muy popular en las calles de Chile desde que fue comercializado hasta bien entrada la década del ´70 del Siglo XX.  

La estampa del Ford A destaca entre los autos de la actualidad, cómo no, siendo el blanco de las miradas tanto de los transeúntes y automovilistas que alguna vez vieron un auto similar, como de los jóvenes y niños que nunca lo conocieron, ante todo con uno como el de don Santiago Velasco, por el estado en que se encuentra.

 

Nota para ClassicCars, por José Francisco Valenzuela H. –  Fotografías por Renato Cherubini. 

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