Historias de autos: Ford V8 1932 «Hot Rod», el icónico modelo de la cultura estadounidense que ruge por las calles de Santiago.

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Esta no es una historia común. El dueño, tampoco. El auto, menos. Se trata de un Hot Rod de uso diario armado desde cero por su dueño, en lo que para él es su primera experiencia con autos, ya que toda la vida se dedicó a otras labores mecánicas.

 

 

Julio Valdés (70 años, empresario), es el propietario de este hermoso Ford V8 1932 Hot Rod, nos cuenta siempre ha tenido habilidad con los trabajos manuales. “He hecho muchas cosas en la vida, me gusta trabajar con las manos y ahora de viejo me dio por armar un auto”.

 

Este es punto cuando nos surge la interrogante de por qué no comenzó con un trabajo más sencillo, o con un modelo más corriente.  Nos comenta “Yo soy incapaz de restaurar, primero porque no tengo paciencia, segundo porque no tengo los recursos”, enfatiza Valdés, quien siente que algunos restauradores de autos antiguos y clásicos se sienten “invadidos” por modelos como este Hot Rod. Agrega “No compito con los restauradores, les tengo el mayor respeto”, añadiendo que se inclinó por este modelo icónico en los Estados Unidos, ya que le dio la libertad de comenzar desde cero.

 

 

“Compré los planos de chasis del Ford ´32 en Estados Unidos, fabrique el chasis acá. Después empecé a juntar piezas. La carrocería la traje de Brasil y empecé a armarlo de a poco”. Sostiene que no hubo alguna parte o pieza que haya sido particularmente difícil de conseguir y que como buen Ford, cuenta con un motor V8 302 proveniente de un Ford Mustang.

Henry Ford junto al primer Ford 1932 en la línea de montaje.

Un modelo icónico

Los Hot Rod nacieron en Estados Unidos entre los años 1920 y 1930, formando parte de un nuevo movimiento cultural, el cual explotaría con mucha fuerza en la década de los 50. En aquella época eran los rebeldes jóvenes que «modificaban” sus vehículos, buscando reducir el peso y sacar la mayor potencia con el fin de correr a máxima velocidad. También están relacionados con las modificaciones de los contrabandistas de licor durante la “Ley Seca”, Sin embargo, es al terminar la Segunda Guerra Mundial cuando el fenómeno Hot Rod alcanza su máxima expresión.

 

En esos años miles de soldados estadounidenses estaban de regreso en casa, venían dotados de instrucción mecánica recibida en el Ejército y llenos de deseos de tener un medio de transporte propio, pero frente a la ausencia de modelos nuevos en venta, se las ingeniaron para crear sus propios modelos con base principalmente en el modelo ´32 de Ford.  Es así como nace este ícono de la cultura Hot Rod.

 

“Buena viejo”

Tras dos años de labor, el hot Rod de Julio estaba listo. Había que probarlo. “Al principio cuando yo lo saqué me daba vergüenza. Todo el mundo miraba, aplaudía”. “Buena viejo” incluso le decían en la calle. “Pero ahora ya estoy como más acostumbrado, la gente te felicita, reconocen el trabajo”.

Para finalizar nos comenta que partió tarde, pero le “tomó el gusto”, agregando que este año serán dos o tres los hot rod que estima fabricar para que comiencen a rodar por las calles de Santiago y del país.

 

Preguntas tradicionales

  • ¿Alguna vez ha pensado en venderlo?

No, trato de disfrutarlo al máximo, quizás más adelante pueda escuchar una oferta seria.

  • ¿Lo cambiarías por uno nuevo?

No, a mi edad no me interesa andar en un vehículo nuevo.

  • ¿Arrendarías el vehículo?

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por José Francisco Valenzuela – Javier Fernández G.

 

 

 

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