Historias de autos: Ford V8 sedán 1937, la estrella de la película.

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Diez años parado. En ese punto, muchos autos antiguos que pasan por ese episodio crítico comienzan a sufrir un deterioro que los lleva a su fin. Caso contrario ocurrió con el Ford V8 1937 de Santiago Velasco Bucarey (29 años, tripulante de cabina en una aerolínea), ya que se propuso devolverlo a la vida y que nuevamente luciera sus elegantes líneas en las calles de la Capital.

 

“Desde el ´98 al 2008 que estuvo parado”, nos comenta Santiago, que heredó el auto de su padre homónimo, el cual con dedicación se preocupaba de mantener impecables sus vehículos. Sin embargo, en algún momento, el Ford presentó problemas mecánicos, hecho que lo conminó a un ostracismo que duró una década.

 

Remedio argentino

 

Son fieles estas máquinas. Pese a tanto tiempo parado, no fue tanto lo que hubo que hacerle para que volviera a las calles. “Mi Mamá trajo los cilindros (de freno) de Buenos Aires, porque allá los encontró”, relata Velasco. en cuanto al motor no se le hizo nada, ya que esta en muy buenas condiciones.

 

Esta “resurrección” del Ford  no solo permitió que saliera a las calles. También posibilitó que fuera utilizado por los productores de la película “Neruda” para la ambientación de época, al igual que el Ford Tudor ´31, otro de los vehículos que pertenecieron a Santiago Velasco Sánchez.

 

La prestancia de este modelo de la marca del óvalo lo hace un vehículo atractivo para el uso en matrimonios, un deleite para los transeúntes y conductores amantes de los autos de época, más aún si se conservan en estado original.

 

Distinguido

Publicidad de época.

Con el legendario motor V8 Flathead que eroga 85 hp, este sedán recibió un atractivo rediseño el año ´37, con formas más redondeadas, rejillas compuestas de finas láminas de acero a ambos lados del capot y la máscara con forma de V. Además Ford incorporó para este modelo por primera vez los focos delanteros a los tapabarros, elemento estilístico de importancia.

 

 

El interior es sencillo como los autos de su época, pero pulcro y bien logrado. El buen estado de conservación del auto de Santiago Velasco es notable.

 

-¿Lo venderías?

-No, a no ser que fuera mucha plata, pero…

En este punto contempla su auto y parece que viaja al tiempo de su niñez, etapa en que la pasión tuerca comenzó y toda duda acerca de desprenderse de él se disipa.

 

Nota para ClassicCars por José Francisco Valenzuela, Fotografías por Renato Cherubini.

Edición por Javier Fernández G.

 

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