Historias de Autos: Mercedes Benz 600 SEC 1994, el exclusivo alemán que recobró su gallardía de fábrica

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“El que lo compre se preocupará solo de andar”, afirma con seguridad Jorge López (41 años, ingeniero comercial) sobre su escaso Mercedes Benz 600 SEC 1994, una de las escasas tres unidades llegadas ese año al país y la única que actualmente circula regularmente por las rutas de Chile al impulso de su motor V12 que eroga 400 hp.

 

 

La operatividad del auto es completa al cabo de cuatro años de ardua restauración que más de un dolor de cabeza le causaron a López, quien antes poseía un E320. Vendido ese Mercedes (ahora en manos de un coleccionista) y conociendo la existencia del modelo top de línea objeto de esta nota,  persuadió al dueño anterior para que se lo vendiera, recibiendo una y otra vez una  negativa por respuesta. Finalmente logró su objetivo y el Mercedes ya fue suyo, comenzando de esa forma un largo camino cuyo objetivo final era que el auto recobrara su gallardía original.

 

 

“Yo sabía que tenía detalles, estuvo mucho tiempo en venta y no lo compró nadie, porque uno de los tantos dueños que ha tenido lo pintó rojo. Ahí lo perjudicaron, y lo hicieron más cuando trataron de recuperar su color original”, recuerda López. A pesar que el motor original estaba operativo y ni siquiera humeaba, gastaba demasiado aceite, indicador claro que algo estaba funcionando mal. Era la punta del iceberg.

 

Top de línea alemán

 

El Mercedes Benz plataforma W140 es la serie de los vehículos insignia de la marca germana entre 1991 y 1998, aquella en la cual los ingenieros no escatimaron gastos con tal de crear un vehículo que contara con todas las más avanzadas características tanto en la planta motriz como en el equipamiento. En su desarrollo que se inició a inicios de los años ´80, Daimler Benz gastó más de 1 millón de dólares, en lo que se considera como el último de los vehículos de la marca con una sobre utilización de los aspectos ingenieriles (overengineering), una ostentación que llegó a niveles épicos en la lucha con las marcas competidoras.

Con dos estilos de carrocería disponibles, Sedan Saloon y Coupé, y a su vez el primero con dos largos de chasis (normal y pullman), las nomenclaturas utilizadas para el 600 fueron SE, para la el que contaba con distancia entre ejes normal; SEL, para la extendida y SEC, para el coupé.

 

El motor que impulsa al 600SEC es una planta motriz M120 de 12 cilindros y 6 litros de cilindrada que eroga una potencia de 402 hp y un exorbitante torque de 426 libras pie. La velocidad final está limitada a los 250 kilómetros por hora.

 

 

Desde el asiento del copiloto pude comprobar en autopista el extraordinario brío del motor que con un delicado bramido impulsa con firmeza y gran rapidez al vehículo gracias a una caja que actúa a la perfección. El trabajo del chasis y carrocería es notable, de tal forma que toda la potencia liberada no impide seguir disfrutando de la comodidad del auto, mientras que la insonorización de la cabina es tal que altera la percepción de la velocidad, no sintiéndose en absoluto cuando la aguja coquetea con los 120 kilómetros por hora. La suspensión es magnífica también. El concepto de sobre-ingeniería con esta prueba en carretera se entiende a cabalidad.

 

 

Restauración y jaquecas

 

 

Frente al mal funcionamiento del motor original, optaron por desmontarlo. Sorpresa mayúscula se llevaron cuando lo abrieron, ya que “estaban los pistones rasguñados, al igual que los cilindros y las camisas”, recuerda con cara de desagrado su propietario, quien afirma que todo indicaba que los dueños anteriores no cambiaron el filtro de aceite con cada sustitución del fluido con todo el daño que esta acción trae a una planta motriz, formando una masa con borra en el cárter. Sólo la buena calidad de los componentes permitía al 600SEC seguir funcionando, eso sí ni por asomo con su elegancia de fábrica.

 

 

Frente a esta adversa situación, López optó por importar otro motor completo y sustituir muchos componentes que se encontraban en mal estado como el motor de partida, el alternador, el compresor de aire acondicionado, los ductos y la bomba de vacío del servofreno, la bomba de agua y toda las correas, por nombrar algunos de los elementos de una lista larga y costosa.

 

 

“Aquí en Chile no hay nada para este auto”, sentencia Jorge López. Frente a esto debió recurrir a la importación de partes y piezas desde Estados Unidos, Alemania y Lituania. Sólo el regulador de la presión de combustible pudo conseguir en el mercado local.

 

 

Cuando todo parecía que se encaminaba en el rumbo correcto, el mecánico de confianza a cargo de la reparación, Wilson Urrutia, enfermó gravemente, paralizando el proyecto casi por un año. Sin embargo, este tiempo no fue perdido, ya que lo aprovecharon para comenzar a conseguir las refacciones necesarias para cuando el mecánico recobrara la salud.

Full equipo y más

 

 

Cuando hablamos que el modelo 600 SEC es tope de línea full, es en serio. La lista de extras es enorme: llave de acceso con infrarrojo dotado de sistema antirrobo que controla  la apertura de las cuatro ventanillas y el techo eléctrico; retrovisor antiencandilante electrónico; espejos eléctricos abatibles antiencandilantes; computador a bordo que indica consumo promedio de combustible y distancia recorrida; cortina eléctrica; cabeceras traseras eléctricas y abatibles, lo mismo para el conductor y pasajeros; asiento para ingreso del pasajero eléctrico y abatible.

 

 

En cuanto a los aditamentos tendientes a mejorar el manejo, este Mercedes que posee un sistema de suspensión tradicional (luego la marca incorporaría la electroneumática) cuenta con controles de tracción y de estabilidad y frenos ABS. Con airbag para conductor y acompañante, posee un climatizador bizona y asientos calefaccionables con riñoneras eléctricas y apoyo lumbar regulable.

 

 

El lujo tiene su precio: con un valor de catálogo de US$200.000 dólares en 1994, salta a la vista el por qué Kauffmann importó sólo tres al país.

 

-¿Qué es lo que más me gusta del auto?

-La elegancia y el andar que no lo tiene ningún otro coupé de la época y lo emblemático del motor.

-¿Por qué lo vendes entonces?

-Yo soy de esas personas que no puede estar con un vehículo que no haya nada que hacerle. Ya me entretuve, le saqué todo lo malo que tenía. Pasé también muchos momentos de rabia en cuatro años y eso tiene un precio (una generosa cifra de 8 dígitos).

 

 

No se trata de un vehículo cualquiera y lo sabe: “El auto tiene su público. Es uno de tres importados ese año. Los otros son zona franca y retornados. Para mí esos no cuentan. En su momento va a aparecer la persona indicada que lo quiera y ese se lo va a llevar. Apurado no lo voy a vender. En cuatro años lo he andado solo 400 kilómetros. Por mientras tanto lo voy a andar y lo voy a disfrutar”.

 

Nota para ClassicCars por José Francisco Valenzuela.

Fotografías  José Francisco Valenzuela.

Edición por Javier Fernández G.


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