Historias de Autos: Austin Mini pick Up 1969, una inglesa que se luce por las calles de Santiago robando miradas con su belleza.

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Si usted logra divisar circulando por Santiago el Austin Mini Pick Up 1969 de Guido Flores (48 años, microempresario) considérese un afortunado. La razón: de un universo de más de cinco millones de unidades del clásico moderno británico, sólo el uno por ciento corresponde a esta configuración. No sólo eso, unas escasas quince Mini pick up se encuentran operativas en todo Chile.

 

 

 

Mini-casualidad

“Mi primer auto fue un Mini en el año ´92 cuando tenía 22 años” comenta Guido respecto al porqué de su elección. Se trató en aquella oportunidad de un modelo del año 1980 que tuvo por unos cuatro años. Tras venderlo, la marca quedó grabada en su cabeza.

Pasó el tiempo, se casó, nacieron sus hijos y variaron sus trabajos. Decidió comprar una motocicleta. Sin embargo, tras un examen visual, desistió de esta idea ya que no contaba con la visión perfecta necesaria para maniobrar con eficacia un vehículo de dos ruedas. Entonces la opción sería un automóvil. En eso estaba cuando su hermano lo llamó para avisarle que en un sitio web vendían una pick up. “La fui a ver y al otro día la compré”, rememora Guido, al paso que señala que casualmente las dos letras de la placa patente de su Mini corresponden a las iniciales de su nombre: GF, Guido Flores.

 

 

Nunca se sabrá a ciencia cierta de qué año es la escasa pick up, debido a que no cuenta con número de chasis y a que sólo se pudo pesquisar hasta la reinscripción de los años ´80. De acuerdo a su investigación es ´69, pero bien podría ser ´65, asevera. “No hay datos oficiales, ni siquiera de cuántas entraron a Chile”, explica. Su ingreso fue por el entonces puerto libre de Punta Arenas, al igual que los modelos van.

 

Repuestos “made in Great Britain”

Publicidad de época.

Tras adquirirla hace dos años estuvo detenida por 12 meses. Tras este período, comenzó el cambio que buscaba Guido. “Le di un look de los ´60 de nuevo, pero con un concepto sport, porque tiene las llantas, la máscara setentera (…) La gracia es que tiene todo Mini”, recalca Flores, ya que se propuso incorporar solamente partes, piezas y accesorios originales, comprando en el mercado local lo que estaba disponible. Lo que no estaba en stock lo importó directamente a través de sitios web británicos.

La planta motriz corresponde a un Rover de 1300 c.c. con inyección electrónica. Cuenta con frenos de disco en las cuatro ruedas. Posee, por nombrar algunos elementos, relojes genuinos John Cooper y focos de rally, lo mismo que el freno de mano, con la reminiscencia permanente del mítico piloto Paddy Hopkirk, ganador de rally de Montecarlo. Sobre qué accesorios aún debe instalar, recuerda que tiene en bodega la radio original sólo con banda AM. Hasta los autoadhesivos que decoran los parabrisas son ingleses.

Es tal el grado de perfección que ha alcanzado el detallismo de Guido en el Mini, que su camioneta fue destacada en el sitio Mini Pick Up Internacional. Estéticamente es deslumbrante y mecánicamente perfecta.

 

Rally de alta montaña

El año pasado recorrió en un solo viaje unos 3.600 kilómetros. Acudió a dos citas internacionales en Buenos Aires. Una relacionada con la marca y la otra correspondió a la Auto Clásica, una de las muestras más grandes del mundo del segmento. “Tuve el reconocimiento de la gente de Mini Argentina” por el estado del vehículo y porque este modelo no entró al mercado trasandino. No faltó quienes le preguntaron si había “cortado” el Mini para hacerlo camioneta.

 

 

Ingresando a AutoClásica 2018 en Buenos Aires, Argentina.

 

Cuando estaba en el Paso Internacional Los Libertadores en octubre del 2018 en el segundo grupo del Club Minimanía que viajaba al otro lado de la Cordillera de los Andes, se desató una intensa tormenta de nieve que lo dejó varado. Luego de la reapertura de las instalaciones ubicadas en la alta montaña, con el tiempo en contra, debieron manejar 21 horas seguidas para poder llegar a la capital argentina. La pick up se portó a la altura. En todo el viaje, ida y vuelta, sólo sufrió la rotura de una abrazadera de la manguera de combustible.

 

 

¿La venderías?

– Tendría que tener una necesidad muy grande que me obligara a venderla, pero por el momento, no. Quiero que sea una herencia. Tengo dos hijas que son Mini fans. Todos somos Mini lovers.

 

Nota Para Classiccars.cl por José Francisco Valenzuela H. – Fotografías por Renato Cherubini. – Edición por Javier Fernández G.

 

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