Historias de Autos: Renault 5 TS 1979, el pequeño lobo francés con piel de oveja

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El Renault 5 TS 1979 de Osvaldo Rojas (29 años, ingeniero mecánico) no pasa inadvertido: a las modificaciones estéticas y estructurales tomadas del modelo Alpine Turbo le suma el potente sonido del motor de 1.400 centímetros cúbicos que le dan un realce especial a esta unidad de un modelo que fue bastante popular en el Chile de los años ´80.

 

 

“El auto lo compró mi abuelo en 1994, fue su segundo auto y desde esa fecha no se ha ido de la familia. Mi tío lo recuperó de un primo en el 2010 y comenzamos con el proyecto”, rememora Osvaldo, quien en ese entonces comenzó a materializar la idea de darle un plus a la restauración con la adición de elementos pertenecientes a la versión Alpine, el tope de gama de la línea del pequeño modelo.

 

 

La génesis

 

 

Construido por Renault entre 1972 y 1985, el R5 fue la respuesta de la marca del rombo para tener un producto novedoso en el segmento B de vehículos pequeños, para lo cual tomaron como base al modelo 4 (conocido en chile como Renoleta) al cual aplicaron a escala la ingeniería perteneciente al modelo 16 que era el de mayor gama.

La apuesta de Michel Boué de Renault fue bastante interesante, ya que pudieron lograr un modelo con mejor distribución de pesos en comparación al modelo 12 de mayor tamaño. De esta forma, instalaron el motor en posición central-longitudinal con la caja de cambios en prolongación del cigüeñal delante del eje delantero. Destacando a su vez que el Renault 5 fue el primer vehículo de gran serie en contar con parachoques de plástico (poliéster y fibra de vidrio).

 

 

La arquitectura motriz permitió la instalación de una suspensión delantera por triángulos superpuestos que usaba barras de torsión como resorte, lo que permitía regular la altura de la carrocería, mientras que contaba con suspensión trasera independiente.

Los ingenieros lograron acercar el motor al habitáculo e instalar (al igual que en el modelo superior) la rueda de repuesto sobre la caja de cambios en el compartimiento del motor, logrando de esta forma disminuir la longitud total de la carrocería monocasco. Fabricado en las plantas Renault de Francia, España, Venezuela, Irán, México y Eslovenia, del pequeño modelo se vendieron más de 5 millones de unidades.

 

 

Mientras que en los primeros años de fabricación contó con la tradicional palanca de cambios procedente del modelo 4 con accionamiento delantero, pasó luego a tener palanca al piso. El modelo 5 equipó los motores de 782, 845, 956, 1.037, 1.108, 1.289 y 1.397 centímetros cúbicos con carburador simple o de doble garganta, e incluso hubo modelos con turbo orientados al rally con versiones modificadas y potenciadas como la Alpine, el modelo a seguir cuando Osvaldo inició la restauración de su auto y anhelo de muchos seguidores del R5.

 

Manos a la obra

 

 

“Antes de comenzar la restauración como tal, fueron cerca de 4 años de conseguir las piezas específicas desde Francia, España y Alemania principalmente”, rememora Osvaldo, al tiempo que explica que la base fue cambiar el motor desde el de 845 c.c. (33 hp) al de 1.289 c.c. (63 hp) “con carburador doble garganta. Luego se subió la cilindrada a 1.400 cc, se le agregó encendido electrónico, bobina de alta, cables de bujía msd, múltiple de escape y linea completa en acero inoxidable con silenciador fabricado a medida”.

 

“Se le cambió la suspensión y los frenos de tambor a de disco en las 4 ruedas de Alpine turbo también. Con respecto a su look, cuenta con las llantas originales de Alpine turbo, parachoques largo con neblineros Cibie Airport 35 originales. Sus vidrios son con tinteado verde con ventanas traseras abatibles, manubrio y torpedo gris”.

 

 

“El sinóptico tiene cuenta rpm, el color del tapiz interior se tomó de los que montaban los R5 Turbo 2 que traían todo color beige y con butacas de pétalo como las llamaban, estas últimas ya están en mi poder próximas a ser instaladas. Las compras más complicadas fueron los frenos traseros: nuestro principal dealer en Francia sentía que era inmoral vender caliper usados. Nos vendió todo el resto de piezas y tuvimos que buscar los caliper con otros vendedores. Las llantas por seguridad de que no se pudieran perder en el envío se le pidió al mismo vendedor que las enviaran por par”, concluye Osvaldo.

 

 

-¿Qué es lo que más te gusta del auto?

-Funcionalmente, la sensación de conducción que entrega, transmite muchas percepciones de la ruta como aceleración, frenado, virajes.

 

 

-¿Alguna anécdota que recuerdes en particular?

-Es un auto muy celoso, sobre todo con mujeres, en más de alguna ocasión me hizo la desconocida con una polola que no le caía bien al parecer y no quería partir cuando estaba con ella, obligándome a usar otro vehículo. Luego me acercaba solo, le daba arranque y funcionaba como si nada, es un tóxicars (risas).

 

 

-¿Lo venderías?

-Es una pregunta que me hacen casi cada vez que salgo en él. No, no se vende.

Lo que pasa es que son varios sus recuerdos asociados al auto. “Cuando niño eran muchos los viajes a la playa y al sur hasta Chiloé. En esta etapa ha sido un auto de uso recreacional. Codegua ha sido su viaje más lejano post restauración”, comenta Osvaldo sobre el pequeño que en esta parte de su vida cobró más y mejores bríos que cuando fue un cero kilómetro.

 

 

 

Nota para ClassicCars por José Francisco Valenzuela.

Fotografías  ClassicCars.cl

Edición y producción por Javier Fernández G.


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