Historias de Autos: Zastava 750 LE 1980: el pequeño Fito eslavo que brilla en la ruta

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A una total restauración fue sometido el pequeño Zastava 750 LE 1980 de Felipe Barrera Cardonne (33 años, administrativo) para que recobrara su operatividad, la que ha sido probada con éxito incluso en rutas internacionales, donde el diminuto vehículo de los Balcanes ha cumplido su faena con creces.

 

 

“En el año 2014 compré este Zastava, soy el tercer dueño, un conocido me dio el dato. Desde ahí empezamos a buscar todas sus piezas originales”, llegando hasta el 90% de las partes de fábrica durante su proceso de restauración, nos comenta Felipe respecto a su unidad apodada “Elvis”.

 

-¿Por qué este modelo en particular?

 

 

-Todo empezó cuando tenía 16 años, llegó un “fitito” (Fiat 600) a la casa de mis viejos que era para un primo y ahí me enamoré. Este es el quinto “fitito” que tengo y el primer Zastava, los demás eran todos Fiat.

 

 

“Es un sueño tenerlo como está ahora, se hizo una restauración completa de carrocería y pintura, mi tío y mi primo (Gustavo y Manuel Escobar) fueron quienes hicieron ese tremendo trabajo. Se hizo el motor de cero, se reparó el sistema eléctrico. Todo el tapiz de piso e interior lo hicimos con mi señora”, enumera Felipe respecto a las reparaciones a que fue sometido “Elvis”.

 

 

Poco a poco el pequeño comenzó a retomar el brillo original de cuando salió de la planta de Kragujevac. Esta unidad 750 LE fue uno de los 144.466 vehículos que fabricó la Zastava Automobili en 1980 en un país cuya denominación ya no existe.

Génesis de Zastava

En 1953 Zastava Automobili comenzó en la antigua Yugoslavia la fabricación de automóviles bajo licencia Fiat, un tipo de negocios que se materializó en diversas partes del globo. Los primeros modelos en salir de la planta de Kragujevac, en la actual Serbia, fueron variaciones de los modelos 1400 y 1900 de la casa italiana. Posteriormente se dedicaron a producir variantes propias del famoso modelo 600, como el 750 objeto de la presente nota.

Para los años ´60, con la factoría funcionando a pleno, Zastava fabricó los nuevos modelos 1100, 1300, 1500, así como los 124 y 125, llegando a 1968 en que con la organización de Zastava Kamioni se enfocan también a la producción de vehículos comerciales.

Para 1971 llegó el modelo rediseñado 128, que difería del original italiano por la forma alargada de la parte trasera. Fue éxito inmediato, siendo la versión Hatchback exportada incluso a Italia para ser comercializada bajo la marca Innocenti.

En Chile uno de los modelos Zastava más recordados es el Combi, algunos de los cuales aún se ven de vez en cuando circulando por las calles. Más difícil es encontrarse con un 750 en perfectas condiciones.

A fines de los años ´80 la factoría deja la marca Zastava para la comercialización de sus productos, utilizando la de Yugo en su reemplazo, denominación con la cual llegan a máximos históricos de producción el año ´89. Sin embargo, la guerra civil yugoslava estaba ad portas, en 1991, y con ello el declive de la fábrica.

 

 

En 2008 el Gobierno de Serbia acuerda la venta de la fábrica a Fiat, la misma marca que estuvo ligada a los orígenes de la firma, siendo aquel año el último en que sale de las líneas un Zastava tras 55 años de producción.

Volviendo al esplendor de fábrica

 

 

A medida que se fueron efectuando las reparaciones necesarias para que el pequeño auto fuera recobrando sus capacidades, Felipe disfrutaba sacándolo para probar en algunas rutas la efectividad de los cambios realizados. “Me gustaba salir por el día a la playa solo a probar algunas mejoras del auto, como por ejemplo el encendido electrónico y el aspa R6 que mejoraba la refrigeración del vehículo”.

 

 

“Me encanta todo del auto, interior, su motor. Es súper fiel, nunca me deja tirado”, enfatiza Felipe, quien ha usado su auto en muchos viajes a diversos destinos como Iloca, Linares, Quillón y Salto del Laja, aventurándose además con “Elvis” a ir en dos oportunidades a Mendoza, Argentina.

 

 

“Íbamos a viajar con un amigo a Mendoza, él se bajó del viaje y tuve que ir con mi señora y un sobrino. Igual íbamos con miedo por si nos pasaba algo, pero nada que decir, se portó un siete. Fue y volvió sin ningún problema”, recuerda Felipe.

 

¿Lo venderías?

Por nada del mundo lo vendería, ya que el auto se lo voy a dejar a mi hijo, mi sueño es tener dos fititos y salir a “fitiar” juntos.

 

Nota para ClassicCars por José Francisco Valenzuela.

Fotografías  Agencia 210.

Edición y producción por Javier Fernández G.


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